¿Fue Cleopatra VII la modelo para la Venus del Esquilino?

El pasado jueves, día 24, con gran afluencia de público, arrancó una nueva edición del ciclo La Obra en su Contexto, con la Venus de Esquilino como estrella invitada.

Copia de la Venus del Esquilino en el Museo de Reproducciones de Bilbao

Copia de la Venus del Esquilino en el Museo de Reproducciones de Bilbao

La charla comenzó aclarando el origen del nombre de la pieza que hace referencia directa al lugar en que fue hallada, la colina de Esquilino en Roma. Más concretamente, la escultura apareció en el lugar en el que antiguamente se ubicaban los Horti Lamiani, un jardín patrocinado por la influyente familia romana Aelii Lamiae, que contó con un cónsul entre sus miembros más destacados y que, además, mantuvo una estrecha relación con el futuro emperador Tiberio.

Los restos de estos jardines actualmente se encuentran en el subsuelo de la ciudad eterna y muy pocos restos se conservan para hacernos una idea de lo que fueron, si bien las pinturas romanas nos permiten imaginarnos su esplendor. Este tipo de jardines se pusieron de moda en los años finales de la República. Los hombres públicos los utilizaron como lugar de reunión al que convocar a patricios y plebe con el fin de atraerlos a su causa, mediante fiestas y banquetes.

Hay quien afirma que, antes de trasladarse a los Horti Lamiani, la escultura original pudo hallarse en los jardines privados de Julio César, al otro lado del Tíber y que la mujer representada no era otra que Cleopatra VII, la última reina de Egipto.

Por todos es conocida la relación que Julio César mantuvo con Cleopatra y las fuentes antiguas nos informan de que el dictador dedicó una estatua áurea de la soberana en el templo de Venus Genetrix, posiblemente divinizándola -al igual que se habría  hecho en la escultura que nos ocupa- en la forma de Venus-Isis. La identificación de la Venus del Esquilino con Cleopatra VII ha abierto un importante debate en el seno del mundo académico. Como argumentos a favor se esgrime no sólo el parecido físico de la figura en comparación con los retratos numismáticos de la reina y con algunos bustos identificados como ella, sino también su peinado, la evidente desproporción del cuerpo que parece atender a la representación de un individuo concreto, así como los elementos egipcios que adornan la pieza: un vaso en forma de alabastron decorado con papiros, sobre el que se enrosca un cobra.

Así, Cleopatra en la forma de la Venus del Esquilino fue la encargada de poner en marcha, un año más, el ciclo de conferencias del Museo de Reproducciones, La Obra en su Contexto.

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